Un partido con malas sensaciones,
días, semanas, prendiendo la mecha,
entrenador de tristes intenciones,
hasta que llegó la maldita fecha.
Sin jugadas dignas de un campeón,
interpretaron un papel vergonzoso,
fingieron lesiones con mala intención,
demostrando un "fair play" asqueroso.
Se hacen llamar "el mejor del mundo",
el mejor, no intentaría engañar,
pero el fútbol terminó moribundo,
poca nobleza acabaron por demostrar.
Cuando un deportista se ha dopado,
justo es, que le quiten su victoria,
el aficionado fue engañado,
pero el fútbol es otra historia.
En baloncesto, tenis o natación,
revisan, evitando el engaño.
Bendito sea el "ojo de halcón",
sin traición o error, año tras año.

No hay comentarios:
Publicar un comentario